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La yaqui hermosa

En España, hoy es domingo el 19 de noviembre de 2017.
The Yaqui Homeland

«The Yaqui Homeland»

La yaqui hermosa es un cuento por Amado Nervo (1870-1919). Nervo se conoce mejor como poeta, pero aquí tenemos uno de sus cuentos breves.

En este cuento breve, Nervo nos cuenta la historia de una yaqui joven, comprada como esclava. Como fue común en aquella época, unos cuantos esclavos fueron llevados a otra parte de México por los españoles para trabajar en una hacienda. El terrateniente, un criollo amable (para ser dueño de esclavos), intenta tratar bien a la yaqui hermosa, pero no puede superar el orgullo cultural de los yaquis.

Recursos

Mientras lees

  1. Think about what it would be like to be enslaved and taken from your homeland to a new and strange place.
  2. Do you think it’s possible for a slave owner to be considered “kind” to his slaves?
  3. Remember that it was common for Spaniards to be granted title to huge tracts of land in the New World–land that was frequently already occupied. What do you think about that? How does this compare with American “Manifest Destiny?” Is it ever “fair” to take something from someone else just because you’re more powerful?
  4. Is there anything about which you are so proud that you would never compromise yourself?

Después de leer

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La yaqui hermosa

Primera parte

Los indios yaquis—casta de las más viriles entre los aborígenes de México—habitan una comarca fértil y rica del estado de Sonora; hablan un raro idioma que se llama el «cahita»; son altos, muchas veces bellos, como estatuas de bronce, duros para el trabajo, buenos agricultores, cazadores máximos… y, sobre todo, combatientes indomables siempre.

Su historia desde los tiempos más remotos, puede condensarse en esta palabra: guerra.

Jamás han estado en paz con nadie. Acaso en el idioma cahita ni existe siquiera la palabra «paz».

Pelearon siempre con sus vecinos, así se llamaran éstos chichimecas, apaches, soldados españoles o soldados federales.

No se recuerda época alguna en que los yaquis no hayan peleado.

De ellos puede decirse lo que de Benvenuto Cellini se dijo: «que nacieron con la espuma en la boca», la espuma de la ira y del coraje.

La historia nos cuenta que Nuño de Guzmán fue el conquistador que penetró antes que nadie en Sinaloa y Sonora, y llevó sus armas hasta las riberas del Yaqui y del Mayo. El primer combate que los yaquis tuvieron con los españoles fue el 5 de octubre de 1535. Comandaba a los españoles Diego Guzmán, y fueron atacados por los indios, que en esta vez resultaron vencidos, pero tras un combate muy duro. Los españoles afirmaron después que nunca habían encontrado indios más bravos.

Con antelación, a manos de los yaquis habían perecido Diego Hurtado de Mendoza y sus compañeros, quienes desembarcaron osadamente en la costa de Sonora.

La lucha en serio con los indios empezó en 1599, siendo capitán y justicia mayor don Diego Martínez de Hurdaide. Desde entonces esta lucha ha continuado sin cesar.

Recientemente el Gobierno federal inició nueva acción contra las indomables tribus, y para dominar su tenacidad bravía, casi épica, hubo de recurrir a medidas radicales: descepar familias enteras de la tierra en que nacieron, y enviarlas al otro extremo de la república, a Yucatán y Campeche especialmente. Lo que el yaqui ama más es su terruño. La entereza de la raza se vio, pues, sometida a durísima prueba.

En Campeche los desterrados fueron repartidos entre colonos criollos, que se los disputaban ávidamente, dada la falta de brazos de que se adolece en aquellas regiones para las faenas agrícolas.

Un rico terrateniente amigo mío, recibió más de cien indios de ambos sexos.

Separó de entre ellos cuatro niñas huérfanas y se las envió a su esposa, quien hubo de domesticar a fuerza de suavidad sus fierezas. Al principio las yaquitas se pasaban las horas acurrucadas en los rincones. Una quería tirarse a la calle desde el balcón. Negábanse a aprender el castellano, y sostenían interminables y misteriosos diálogos en su intraducible idioma, o callaban horas enteras, inmóviles como las hoscas piedras de su tierra.

Ahora se dejarían matar las cuatro por su ama, a la que adoran con ese fiel y conmovedor culto del indígena por quien lo trata bien.

Entre los ciento y tantos yaquis, sólo una vieja hablaba bien el castellano. Era la intérprete.

Segunda parte

Cuando mi amigo los recibió, hízolos formar en su hacienda, y dirigióse a la intérprete en estos términos:

—Diles que aquí el que trabaje ganará lo que quiera. Diles también que no les tengo miedo. Que en otras haciendas les vedan las armas; pero yo les daré carabinas y fusiles a todos… porque no les tengo miedo. Que la caza que maten es para ellos. Que si no trabajan, nunca verán un solo peso. Que el Yaqui está muy lejos, muy lejos, y no hay que pensar por ahora en volver… Que, por último, daré a cada uno la tierra que quiera: la que pueda recorrer durante un día.

—¿De veras me darás a mí toda la tierra que pise en un día?— preguntó adelantándose un indio alto, cenceño, nervioso, por medio de la intérprete.

—¡Toda la que pises!— le respondió mi amigo.

Y al día siguiente, en efecto, el indio madrugó, y cuando se apagaba el lucero, ya había recorrido tres kilómetros en línea recta, y en la noche ya había señalado con piedras varios kilómetros cuadrados.

—¡Todo esto es tuyo! -le dijo sencillamente el propietario, que posee tierras del tamaño de un pequeño reino europeo.

El indio se quedó estupefacto de delicia.

Diariamente iba mi amigo a ver a la indiada, y la intérprete le formulaba las quejas o las aspiraciones de los yaquis.

Un día, mi amigo se fijó en una india, grande, esbelta, que tenía la cara llena de barro.

—¿Por qué va esa mujer tan sucia?— preguntó a la intérprete.

Respondió la intérprete:

—Porque es bonita; dejó el novio en su tierra y no quiere que la vean los «extranjeros».

La india, entretanto, inmóvil, bajaba obstinadamente los ojos.

—¡A ver!— dijo mi amigo, —que le laven la cara a ésta. ¡Traigan agua!

Y la trajeron y la intérprete le lavó la cara.

Y, en efecto, era linda como una Salambó.

Su boca breve, colorada como la tuna; sus mejillas mate, de una carnación deliciosa; su nariz sensual, semiabierta; y, sobre todo aquello, sus ojos relumbrosos y tristes, que no acababan nunca, negros como dos noches lóbregas.

El colono la vio, y enternecido la dijo:

—Aquí todo el mundo te tratará bien, y si te portas como debes, volverás pronto a tu tierra y verás a tu novio.

La india, inmóvil, seguía tenazmente mirando al suelo, y enclavijaba sus manos sobre el seno; un seno duro y atejado que se adivinaba como de gutapercha a través de la ajustada camisa.

Mi amigo dio sus instrucciones para que la trataran mejor que a nadie.

Después partió para México.

Volvió a su hacienda de Campeche al cabo de mes y medio.

—¿Y la yaqui hermosa?— preguntó al administrador.

—¡Murió!— respondió éste.

Y luego, rectificando:

—Es decir, se dejó morir de hambre. No hubo manera de hacerla comer. Se pasaba los días encogida en un rincón, como un ídolo. No hablaba jamás. El médico vino. Dijo que tenía fiebre. Le recetó quinina. No hubo forma de dársela. Murió en la quincena pasada. La enterramos allí.

Y señalaba un sitio entre unas peñas, con una cruz en rededor de la cual crecían ya las amapolas.

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Vocabulario del cuento: Primera Parte

Español Equivalente
casta caste, or ethnic group
comarca region
cahita the language of the Yaqui indians, a Uto-Aztecan tongue
cazadores hunters
guerra war
ni siquiera not even
coraje courage, ire, valor
riberas riversides, flood plains of a river
tenacidad bravía tenacious ferocity
recurrir a to resort to
descepar to uproot
nacieron pretérito de nacer, to be born
ama 1. (v.) de amar, to love
2. (n. fem.) “mistress”, or commonly “woman of the house.” Note that even though the noun form is feminine, when used with the singular definite object, one uses el (ie. el ama) to avoid the elision of the two ‘a’s (and thus the pronunciation would be lama). Other words like this: el águila, el agua, el alma, all feminine nouns.
terruño homeland
entereza integrity
sometida de someter, to submit
repartidas de repartir, to divide up
criollos creole (first generation Spaniard born in the Americas)
disputaba de disputar, to dispute
ávidamente avidly
se adolece de adolecerse, to suffer from (note the connection to the English “adolescent”, an age of suffering…)
faenas labors
terrateniente land-owner
ambos both
huérfanas orphans
suavidad softness, tenderness
fierezas fierceness
acurrucadas de acurrucar, to huddle up
rincones corners (sing. rincón)
tirarse to throw oneself
Negábanse (se negaban) This is an old usage, no longer considered correct of placing the reflexive after and attached to a conjugated form.
sostenían de sostener to maintain, sustain
callaban de callar, to be quiet
hoscas gloomy
fiel faithful
conmovedor moving

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Vocabulario del cuento: Segunda Parte

Español Equivalente
hízolos los hizo
dirigióse se dirgió (he directed himself to)
ganará de ganar, to earn
armas arms (ie., weapons)
carabinas y fusiles rifles and carbines (a type of rifle)
caza game (also “the hunt”)
esbelto thin
recorrer to cover, travel around
cenceño thin, skinny
madrugó de madrugar, to get up at dawn
lucero in this context, the morning star; also euphemistically for “eye”
tamaño size
quejas complaints
barro clay, or mud
extranjeros foreigners
tunas a prickly pear (a cactus fruit)
mejillas cheeks
relumbrosos brilliant, shining
acababan de acabar, to end, to run out
lóbregas dark, murky
enternecido de enternecer, to be moved to compassion
tenazmente tenaciously
enclavijaba de enclavijar, to clasp
cabo the end
encogida de encoger, to shrink, cringe
fiebre fever
quinina quinine (an old treatment for malaria)
quincena roughly, a two week period (note the connection to quince)
enterrar to bury
peñas boulders
amapolas poppies

Después de leer: Comprensión

Primera Parte:

  1. ¿Dónde vivían los yaquis?
  2. ¿Cómo eran los yaquis?
  3. ¿Qué idioma hablaban?
  4. Según la historia, ¿cómo refleja el idioma de los yaquis su vida belicosa?
  5. ¿Cómo se llaman los ríos que demarcan la comarca de los yaquis?
  6. ¿Adónde fueron llevados los yaquis por el gobierno mexicano?
  7. ¿Cuáles son las diferencias entre la región original de los yaquis y la destinación de los yaquis esclavos?
  8. ¿Quién se encargó de las cuatro huérfanas?
  9. ¿Cuántos de los yaquis hablan español en principio?

Segunda Parte:

  1. El dueño de la hacienda (el terrateniente) les prometió a los yaquis algo muy especial. ¿Qué les prometió?
  2. ¿Cómo era el primer indio que optó por tomar la oferta del terrateniente?
  3. La yaqui epónima andaba en una manera muy extraña. ¿Cómo andaba? ¿Por qué andaba así?
  4. ¿Cómo describe el autor a la yaqui hermosa?
  5. ¿Qué ordenó el terrateniente con respecto a la yaqui hermosa?
  6. ¿Qué le pasó a la yaqui hermosa?

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